Licencia tipográfica
Qué es y cómo funciona
Aunque suene complejo, es muy simple: una licencia tipográfica es el permiso legal para usar una fuente. No compras el archivo como tal, sino el derecho a utilizarlo en medios específicos y bajo condiciones puntuales. Estos son los formatos de licencia más comunes:
Escritorio (desktop)
Te autoriza a instalar la fuente en tu ordenador para diseñar piezas estáticas: logotipos, carteles, piezas editoriales o presentaciones en PDF. Se comercializa por cantidad de equipos de trabajo; si dos diseñadores la usarán en sus computadores, requieres una licencia para cada diseñador o una licencia que cubra a ambos diseñadores.
Sitio web (webfont)
Permite alojar la fuente en el servidor de tu web para que cargue correctamente en cualquier navegador. A diferencia de las licencias de escritorio, esta se cotiza por volumen de tráfico mensual (páginas vistas). A mayor cantidad de visitas registradas en la web, mayor es el costo de la licencia.
Aplicaciones (software & apps)
Requerida cuando la fuente está dentro o hace parte de la interfaz de una aplicación móvil o software. El valor suele calcularse según el número de descargas activas o la cantidad de instalaciones, ya que la tipografía queda empaquetada directamente en el instalador.
Libros digitales (eBooks)
Necesaria para publicaciones digitales o electrónicas (formatos EPUB, MOBI o PDF de pago). La tarifa no depende de cuántas copias se vendan o descarguen, sino del número de títulos o publicaciones distintas en las que decidas usar la tipografía.
Radiodifusión (broadcasting & video)
Diseñada para televisión, transmisiones en directo, cine o publicidad audiovisual de difusión masiva. Su tarifa se define por el alcance del medio y el tamaño estimado de la audiencia: no tiene el mismo costo un anuncio local que una campaña en una plataforma global.
- La mayoría de licencias comerciales son por proyecto único; revisa siempre si admiten reutilización.
- Nunca revendas, regales, copies ni alteres los archivos originales de una tipografía con derechos reservados.
- Las fuentes preinstaladas en tu sistema operativo cubren uso estático básico, pero no te autorizan a incrustarlas en sitios web, apps ni libros digitales de pago.
- Para evitar complicaciones legales, utiliza bibliotecas con licencia comercial libre como Google Fonts o Share Fonts.